Si sos vos la destinataria de esta correspondencia,
confirma su recibimiento a través del formulario abajo.
Se usted por casualidad la conoce, notifiquela de su posta restante.

 

 
     

 


 

Mariel,

A vos te hice cosas que quizás al adjetivo fascista
les cairian como un guante perfecto.
Obviamente a un fascista no hay nada que se le pueda perdonar.
No se busca un perdón imposible.

Solamente espero que, a diferencia de un fascista,
todavía exista en mí el reconocimiento de los actos cometidos
y el deseo de que lo sepas.

Ojalá no haya logrado sacar de tu vida la alegría de vivir.

 

 

Nombre
E-mail
Asunto
Mensaje